LA DEPENDENCIA EMOCIONAL

  A menudo veo en la consulta casos de adicciones emocionales. Guardan un mismo patrón en  referencia a la adicción al tabaco, por ejemplo. El adicto a una relación sigue las mismas premisas: 

  • Sabe que le hace daño 
  • No le aporta nada positivo, aunque el sujeto piense que sí. 
  • Se plantea dejarlo, no puede. Corta, lo pasa mal, vuelve a caer.

  Por más que los amigos y familiares le adviertan que le hace daño, recuerden que no le conviene, es inútil. Hasta que el adicto no sea consciente de ello por sí mismo, no romperá o cambiará su relación adictiva.

  Si todo lo que provoca la adicción es tan evidente, ¿por qué el paciente no  se da cuenta de ello? Lógicamente, en la adicción emocional no hay ninguna sustancia, drogas o aditivos que influyan en el comportamiento del afectado. 

  Evidentemente, hay otra figura que entra en juego, otra persona. Unas veces va a ser algo manipuladora, pero en otras no tiene porqué. A menudo  veremos la ecuación: paciente igual a  baja autoestima más carencia afectiva. 

  Sin duda alguna, uno de los factores  que más influyen en estos estados de ánimo, lo encontramos en la infancia. El rechazo, sea del tipo que sea, ha jugado, sin lugar a dudas, un papel primordial en la conducta del dependiente emocional. 

  Como antes he comentado, son numerosos los pacientes que acuden a la consulta a dejar de fumar o a tratarse la ansiedad, y cuando comenzamos a hablar, sale a la luz esa relación en la que son dependientes. Se torturan   por la relación en sí, y por otro lado, sufren por no saber cómo salir de ella o cambiar esa dependencia. 

¿Qué se puede hacer para mejorar la autoestima? 

  La autoestima es la conciencia que uno tiene de sí mismo (tanto en el aspecto físico, como cultural). La autoestima baja al compararnos con otros.

  Cuando esto sucede, el cortisol se dispara; ésta es la hormona del estrés, y capaz de alcanzar rápidos niveles de subida en décimas de segundo. Los picos de cortisol pueden durar horas, con lo cual una segregación continuada  de esta hormona, por algún tipo de insatisfacción, puede llegar a producir un estrés crónico. 

  El paciente debe practicar la tarea de reconocer todas sus virtudes, todos sus valores. Hay que tener conciencia de lo positivo que uno tiene. Ver todo lo bueno que hay en su persona, y dejar de compararse con nadie. 

  Cuando nuestra autoestima mejore, vamos a ser capaces de gestionar mejor cualquier situación. Si rompemos la relación en la que éramos adictos, será porque nos hayamos dado cuenta realmente de que no era amor, sino adicción.

  Si estamos fuertes y con la autoestima alta, y decidimos continuar en esa relación, habrá sido una decisión razonada desde el equilibrio. 

  Pero sobre todo haría hincapié, por mi experiencia profesional, en el rechazo que sufrimos en la niñez o adolescencia, y que nos marcó hacia una actitud dependiente.    Cuando tomemos consciencia de dónde fallamos, sabremos hacia dónde ir.

Encarni Rueda

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